Las aves esteparias en la Comunitat Valenciana muestran señales de recuperación
Las aves esteparias en la Comunitat Valenciana dejan nuevos motivos para el optimismo. El último seguimiento realizado por la Generalitat confirma la evolución positiva del cernícalo primilla y la ganga ibérica, que alcanza su mejor registro de la serie histórica. La avutarda ofrece también indicios esperanzadores de reproducción, aunque los expertos recuerdan que algunas especies continúan en una situación vulnerable.
El cernícalo primilla y la ganga ibérica están ganando terreno en los paisajes agrícolas valencianos. El último censo de aves esteparias contabiliza 178 parejas reproductoras de cernícalo primilla y estima en 103 ejemplares la población de ganga ibérica, dos resultados que consolidan una tendencia favorable. A ellos se suma la observación de pollos de avutarda, uno de los indicios de reproducción más sólidos registrados hasta ahora para esta especie en la región.
Más ejemplares
El cernícalo primilla presenta una tendencia demográfica general positiva. De sus 178 parejas reproductoras, el 78% se encuentra dentro de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), mientras que el resto ocupa otros espacios de la Comunitat Valenciana.
Los resultados ponen de manifiesto la importancia que tienen los barbechos, los cultivos cerealistas y otros espacios agrícolas abiertos para la supervivencia de estas aves.
El seguimiento ha contabilizado además 337 pollos en 141 nidos con información reproductiva. Entre las medidas aplicadas para favorecer a esta pequeña rapaz se encuentran la instalación de 26 cajas nido en edificios, la mejora de lugares de nidificación, la cría en cautividad y el refuerzo de poblaciones.
También mejora la situación de la ganga ibérica. Los 103 ejemplares registrados (90 en Moratillas-Almela y 13 en Meca-Mugrón-San Benito) suponen el máximo alcanzado desde que comenzaron los censos y refuerzan la tendencia positiva observada en los últimos seguimientos.
La avutarda ofrece igualmente señales alentadoras. Se han contabilizado hasta 14 ejemplares y, en Meca-Mugrón-San Benito, se observaron dos machos en exhibición reproductora y posteriormente tres hembras acompañadas de pollos. Su población sigue siendo pequeña, por lo que todavía es pronto para hablar de una recuperación consolidada.
Campo vivo
Los resultados ponen de manifiesto la importancia que tienen los barbechos, los cultivos cerealistas y otros espacios agrícolas abiertos para la supervivencia de estas aves. Mantener este mosaico rural proporciona zonas donde pueden alimentarse, reproducirse y refugiarse.
El balance no es positivo para todas las especies. La ganga ortega ha quedado reducida a cuatro ejemplares detectados y el sisón cuenta también con solo cuatro machos territoriales, por lo que ambos siguen necesitando medidas de conservación específicas.
Precisamente estos contrastes permiten identificar dónde están funcionando las actuaciones y dónde deben reforzarse. La transformación de los cultivos cerealistas y la pérdida de espacios agrícolas abiertos continúan siendo las principales amenazas para muchas de estas aves.
La evolución del cernícalo primilla y la ganga ibérica demuestra, sin embargo, que proteger los hábitats, mejorar los lugares de reproducción y reforzar las poblaciones puede dar resultados. Dos especies que encuentran ahora más espacio para seguir recuperándose en los campos valencianos.