La postura corporal y el estado de ánimo podrían estar relacionados
La postura corporal y el estado de ánimo podrían mantener una relación más estrecha de lo que parece. Un estudio de la Universidad McGill con casi 200 participantes observó que quienes permanecían sentados más erguidos mostraban emociones más positivas y tomaban decisiones de riesgo algo más eficaces que quienes adoptaban una postura encorvada.
Sentarse derecho no va a cambiar una vida de la noche a la mañana, pero sí podría influir de forma sutil en cómo nos sentimos y actuamos. Investigadores de la Universidad McGill, en Canadá, diseñaron un experimento para estudiar esta relación evitando uno de los principales problemas de trabajos anteriores: que los participantes supieran de antemano que su postura estaba siendo analizada. Para ello, modificaron la altura de las mesas y la posición de unas tabletas, provocando de manera indirecta que unos se sentaran erguidos y otros encorvados.
Más erguidos
El estudio contó con cerca de 200 voluntarios de la comunidad universitaria. En lugar de pedirles expresamente que adoptaran una determinada postura, los investigadores utilizaron el propio entorno para condicionarla sin revelar el verdadero objetivo del experimento.
El trabajo aporta nueva evidencia a un debate científico que lleva años abierto sobre la influencia del cuerpo en la mente.
Para comprobar que la manipulación funcionaba, el equipo utilizó además software de vídeo que medía el ángulo del cuello. La mayoría de los participantes aseguró después que no se había dado cuenta de que su postura estaba siendo modificada, reduciendo así el riesgo de que ajustaran su comportamiento a lo que creían que esperaban los científicos.
Después realizaron una prueba de riesgo con un globo virtual. Cuanto más lo inflaban, mayor podía ser la recompensa, aunque también aumentaba la posibilidad de perder lo acumulado si explotaba. Las personas sentadas más erguidas asumieron riesgos algo mayores y obtuvieron mejores recompensas.
“Esto sugiere que no actuaban de forma más impulsiva, sino que realizaban una toma de riesgos más eficaz”, explicó Jorge Armony, profesor de Psiquiatría y Psicología de McGill y autor principal del estudio.
Ánimo positivo
La postura también pareció relacionarse con las emociones. En los cuestionarios posteriores, quienes habían permanecido más erguidos declararon niveles significativamente superiores de orgullo, una emoción asociada en este contexto con un estado de ánimo más positivo.
El trabajo aporta nueva evidencia a un debate científico que lleva años abierto sobre la influencia del cuerpo en la mente. A diferencia de los conocidos estudios sobre las llamadas power poses, en este caso los investigadores evitaron dar instrucciones directas sobre cómo colocarse, precisamente para reducir el efecto de las expectativas.
Los autores piden, no obstante, cautela. Los efectos observados fueron modestos y el experimento se realizó en laboratorio, por lo que no puede concluirse que simplemente sentarse derecho transforme de forma importante el estado emocional o las decisiones de una persona.
El hallazgo sí abre una cuestión interesante para la vida cotidiana: elementos aparentemente pequeños del entorno, como la altura de una mesa, la posición de una pantalla o la ergonomía de un puesto de trabajo, podrían influir sutilmente en nuestro bienestar y comportamiento. Una razón más para recordar que cuerpo y mente no funcionan de manera completamente independiente.